Polònia

16 de febrero de 2006

El 16 de febrero de 2006, arrancaba en TV3 uno de los programas más exitosos y longevos de la cadena: Polònia. Más allá de los datos de audiencia, al programa se le reconoce el mérito de haber acercado la política a la ciudadanía a través del humor y la ironía.

Durante dos décadas, el programa ha ejercido una saludable autocrítica colectiva, desmontando tópicos de la sociedad catalana y ofreciendo un espejo —a veces deformado, pero siempre revelador— de la realidad política y social. Polònia es un ejemplo claro de cómo el humor salva, une y fortalece la salud democrática.

En 2004, Toni Soler, Queco Novell y Manel Lucas, al frente del exitoso programa de RAC1 Minoria Absoluta, decidieron dar el salto a la televisión con un formato basado en el programa radiofónico. La primera experiencia fue Mire usté, en Antena 3. El programa tuvo en la cadena privada un recorrido breve y un éxito moderado; sin embargo, en TV3, estaban convencidos de que aquella fórmula les funcionaría y, pocas semanas después de la cancelación de Mire usté nacía Polònia. El primer programa arrasó con un 34% de share. Y todavía sigue ahí.

Además de su éxito de audiencia, al programa se le reconoce el mérito de haber acercado la política a la ciudadanía; ha humanizado a los políticos hasta el punto de que diversos estudios reflejan cierta "polonización" de la política. Hay momentos en los que cuesta discernir dónde hay más verdad, si en la política real o en la parodia. Por otro lado, la ironía con la que el programa ha tratado los tópicos del país ha sido, en muchos momentos, una auténtica terapia colectiva. Especialmente en años complejos y emocionalmente intensos para la sociedad catalana.

Catalanes, tengo que admitir que mi gobierno se equivoca bastante, no sabe donde va, se pasa el día discutiendo y no afronta los problemas reales con estas palabras el Pasqual Maragall interpretado por Queco Novell, empezaba el primer Polònia. Puedes ver el capítulo completo aquí

Pasqual Maragall y Jordi Pujol fueron las estrellas de la primera temporada de Polònia. Uno de los momentos más delicados del programa fue cuando Pasqual Maragall anunció que padecía Alzheimer. El programa, que no podía obviar la noticia, lo hizo con una gran profesionalidad y tacto:

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