Historias para no dormir
4 de febrero de 1966
El 4 de febrero de 1966, Televisión Española estrenó Historias para no dormir, una joya catódica creada por uno de los grandes nombres de la televisión: Narciso Ibáñez Serrador, Chicho. Con esta serie, el realizador se atrevió con un género que hasta entonces era tabú en televisión: el terror.
Daba miedo, mucho miedo. Con recursos a veces morbosos y otras efectistas, Chicho demostró un dominio absoluto del espectáculo televisivo y de la narrativa de género. Era el maestro de los giros y del mejor sugerir que enseñar. Enganchaba desde el primer minuto, era imposible no verla, y menos irse a dormir a mitad del episodio
Historias para no dormir es una de las ficciones más recordadas de la historia de la televisión española y supuso la consagración definitiva de Ibáñez Serrador en el medio, antes de idear el mítico Un, dos, tres… responda otra vez. Entre ambos, firmó otro de los programas memorables: Historia de la frivolidad, una auténtica explosión de creatividad.
Chicho Ibáñez Serrador fue un creador en mayúsculas, nuestro particular showrunner antes de que nadie utilizara la palabra. Además de dirigir y realizar sus programas, se encargaba de la producción y de los guiones, que firmaba bajo el seudónimo de Luis Peñafiel, su alter ego creativo. Además, en Historias para no dormir, presentaba los episodios, siguiendo la estela de Alfred Hitchcock presenta, la célebre antología televisiva del director estadounidense.
La serie estaba compuesta por episodios independientes basados tanto en relatos de autores consagrados, como Ray Bradbury o Edgar Allan Poe, como en guiones originales escritos expresamente para el programa.
El primer capítulo, El cumpleaños, emitido el día del estreno, fue rodado en cine de 16 mm. Más adelante, la serie fue pionera en el uso de cámaras de televisión y, en su tercera y última temporada, emitida en 1984 tras 15 años de parón, ya utilizó el color.
Uno de los capítulos, el extraordinario El asfalto, que cerró la primera temporada, ganó la Ninfa de Oro del Festival de Televisión de Montecarlo en 1967. Fue el primer premio internacional de televisión para España. Ese mismo año, y en la misma categoría, competía una ficción firmada por un joven llamado Steven Spielberg.
Uno de los atractivos de Historias para no dormir fue la presencia de Narciso Ibáñez Menta, actor icónico del terror y padre del realizador, cuya interpretación elevó aún más el prestigio de la serie.