La tortuga perezosa

3 de febrero de 1961

El 3 de febrero de 1961 se estrenaba en Televisión Española La Tortuga Perezosa, un programa que introdujo una fórmula inédita hasta el momento en España: una sucesión de sketches de humor surrealista y satírico. Este formato, que hoy es habitual en las parrillas televisivas —Polònia o ¡Vaya semanita! son buenos ejemplos—, fue absolutamente revolucionario en su época.

La idea original y la dirección corrieron a cargo de Víctor Vadorreu, entonces redactor jefe de La Codorniz, la mítica revista que presumía de aquel inolvidable eslogan: La revista más audaz para el lector más inteligente. El programa intentó trasladar a la televisión precisamente ese humor inteligente, absurdo y afilado que había convertido a la publicación en un referente.

Los guiones estaban firmados por algunos de los grandes nombres del humor del momento, como Chumy Chúmez, Álvaro de Laiglesia José Luis Coll, también colaboradores habituales de La Codorniz. Un auténtico plantel de lujo para una televisión que aún estaba dando sus primeros pasos.

La Tortuga Perezosa tuvo que lidiar, igual que La Codorniz, con la férrea censura de la época. Y fue uno de los primeros intentos de profesionalizar el humor televisivo, no solo desde el punto de vista creativo, sino también técnico y de producción, ya que requería distintos decorados para las múltiples situaciones planteadas en los sketches.

Los sketches los presentaban cinco azafatas del programa, un reflejo del papel que se asignaba a la mujer en la televisión de los 60. Muy pronto se hizo popular la coletilla de cabecera: Señoras, señores, señoritas, señoritos… espectadores.

El programa estuvo dos temporadas en antena, hasta su cancelación en 1963. Cinco años después, TVE intentó recuperar la fórmula con La tortuga presurosa, pero no logró conectar con el público de la misma manera y desapareció de la parrilla antes de cumplir medio año.

A pesar de su corta vida, La Tortuga Perezosa ocupa hoy un lugar destacado en la historia de la televisión,  como uno de los precursores del humor televisivo arriesgado, audaz e inteligente, y  como prueba de que, incluso en tiempos difíciles, la creatividad encontraba la manera de colarse en la pantalla.

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