La guerra del Golfo

17 de enero de 1991

El 17 de enero de 1991 el mundo se despertó alterado por la noticia del ataque aéreo contra Irak llevado a cabo por tropas estadounidenses, británicas y saudíes. A partir de ese día, y bajo el lema "Está pasando, lo estás viendo" millones de personas se levantaban cada día y conectaban el televisor. Fue la primera guerra televisada en directo de la historia.

La cobertura de la guerra de Irak adoptó una narrativa propia de serie de televisión, explotando al máximo el directo. Serialidad y televisión en directo: los dos puntos fuertes del medio se convirtieron en el eje del relato informativo.

Es cierto que la imagen del día era cada día la misma: luces brillantes sobre un fondo verde. Sin embargo, los espectadores quedaban magnetizados frente a la pantalla, conscientes de que estaban asistiendo en directo a un conflicto que ponía en peligro la estabilidad y la paz del mundo occidental.

La llamada madre de todas las guerras marcó, sin duda, un antes y un después en el periodismo televisivo: por primera vez, un conflicto bélico se transmitía en directo

Las imágenes mostraban misiles y bombas de precisión, vistos a través de cámaras de visión nocturna que reducían el ataque a luces sobre fondo verde.

Y así fue durante los 43 días que duró el conflicto. Todas las televisiones ofrecían prácticamente las mismas imágenes, y todas se nutrían de una única fuente: la CNN.

La guerra del Golfo catapultó la CNN como canal informativo de referencia. Superó a las tres principales cadenas estadounidenses ­—ABC, CBS, NBC— y fue el único medio con capacidad de comunicarse desde el interior de Irak durante las horas iniciales del conflicto. La cadena retransmitió sin interrupciones la primera noche de bombardeos.

Sus tres reporteros se instalaron en la habitación 906 del hotel Al-Rashid de Bagdad, grabando y emitiendo desde su azotea.  Peter Arnett, uno de ellos, explicaría en una entrevista concedida 10 años después del conflicto que esta guerra se cubrió de forma similar a otros grandes eventos mediáticos, como el juicio a O. J. Simpson o la muerte de la princesa Diana; es decir, una maratón de imágenes y de información sin filtro crítico ni distancia reflexiva.

La televisión trató la guerra con una narrativa emocionante, proporcionando una miniserie cada noche con un conflicto dramático, acción y aventura, peligro para las tropas aliadas y los civiles, y el mal perpetuado por los villanos iraquíes (...) Era un acontecimiento emotivo y aglutinante, comparable a un evento deportivo”
— Douglas Kellner, profesor de la Universidad de California Los Ángeles

Cada guerra tiene sus medios, y la guerra del Golfo convirtió el conflicto en un programa televisivo más, exprimiendo al máximo el lenguaje del medio, incluido la ausencia de filtros y la difusión de imágenes, en algunos casos, de dudosa procedencia.

Siguiente
Siguiente

All in the Family