Stranger Things

15 de julio de 2016

El 15 de julio de 2016, Netflix estrenó Stranger Things, una de las series revelación de la plataforma y uno de los mayores fenómenos televisivos de la década. Mezcla de ciencia ficción, terror sobrenatural y aventuras, la serie apelaba a la nostalgia de quienes crecieron en los ochenta, al tiempo que conquistaba a un público más joven ávido de historias de misterio.

Desde su primera temporada, compuesta por solo ocho episodios, Stranger Things se convirtió en un auténtico fenómeno cultural. A lo largo de cinco temporadas, la serie cosechó un enorme éxito de crítica y público hasta concluir en 2025.

Más allá de su éxito de audiencia, Stranger Things supuso un punto de inflexión para la ficción en streaming. La serie confirmó que una plataforma como Netflix podía generar un fenómeno cultural global comparable al de las grandes cadenas de televisión tradicionales, con personajes icónicos, una enorme repercusión en redes sociales y una capacidad poco habitual para trascender la pantalla e instalarse en la cultura popular.

La trama se desarrolla en el pueblo ficticio de Hawkins, en el estado de Indiana, durante los años ochenta. Todo comienza con la misteriosa desaparición de Will Byers, un niño de doce años y a partir de ahí empiezan a ocurrir una serie de sucesos extraños. Mientras las autoridades y su familia lo buscan desesperadamente, sus amigos emprenden su propia investigación, en la que pronto se cruzarán con una enigmática niña dotada de poderes telequinéticos.

Las claves de su éxito fueron varias. Por un lado, las historias protagonizadas por niños y pandillas de amigos siempre han conectado muy bien con el público. Por otro, su impecable recreación de la estética de los años ochenta —desde la fotografía hasta el vestuario o la banda sonora— transportaba al espectador a la cultura pop de aquella década. A ello se sumaba un reparto sobresaliente, especialmente el de los jóvenes protagonistas.

La serie rendía además un constante homenaje al cine fantástico de los años ochenta, con referencias a las obras de Steven Spielberg, Stephen King o George Lucas, así como a películas como E.T., el extraterrestre, Cuenta conmigo (Stand by Me), Poltergeist o Los Goonies. También incorporaba influencias de la estética de los videojuegos y del anime, creando un universo visual con una personalidad muy marcada.

Otro de sus grandes aciertos fue la secuencia de títulos de crédito. Con una tipografía inspirada en las novelas de Stephen King y una inquietante música compuesta por Kyle Dixon y Michael Stein, la cabecera recuperaba la capacidad que tenían las antiguas películas y series de terror para crear una atmósfera inquietante desde el primer segundo.

En definitiva, emoción, intriga y suspense se combinaban con una historia de amistad, crecimiento y ciencia ficción que consiguió mantener al espectador en constante tensión y convertir a Stranger Things en uno de los grandes iconos de la televisión del siglo XXI.

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Paquita Salas