Ex, ¿qué harías por tus hijos?

26 de junio de 2014

El 26 de junio de 2014 se estrenó en Telecinco Ex, ¿qué harías por tus hijos?, el primer reality que tenía como objetivo intentar reconciliar a parejas divorciadas, por el bien de sus hijos. Fue la adaptación del formato israelí Ad Sof HaOlam, que había cosechado un notable éxito en su país de origen, y despertó gran expectación en el MIPTV de aquel año.

España fue el primer país en adaptarlo, aunque se vendió a diversos países. Aquí el programa no funcionó.

El formato a priori tenía sus posibilidades y algunas cosas que lo hacían diferente. Seguía la tradición de los realities de convivencia: diez parejas divorciadas convivían en un hotel de Fuerteventura y debían superar juntos pruebas de fortaleza mental y habilidades físicas, poniendo además a prueba su capacidad de cooperación. La pareja ganadora se llevaba 100.000 euros destinados a garantizar el futuro de sus hijos. Las propias parejas eran las encargadas de expulsarse las unas a las otras.

La baja audiencia registrada desde el estreno condenó desde el principio. Sin embargo, Telecinco no podía cancelarlo: este tipo de formatos, una vez iniciadas las grabaciones y la emisión, deben llegar de una u otra forma a su desenlace.

Así que el programa sufrió diversas modificaciones de dinámica y horario, y lo acabaron como pudieron. La parte de plató, que presentaba Emma García, fue la primera que se canceló, y el resumen semanal del encierro, que presentaba Álvaro de la Lama, fue relegado a la madrugada.

Así que el programa sufrió diversas modificaciones de dinámica y horario, y lo acabaron como pudieron. La parte de plató, que presentaba Emma García, fue la primera que se canceló, y el resumen semanal del encierro, que presentaba Álvaro de la Lama, fue relegado a la madrugada.Sea lo que sea, la manera en la que cuentes tu historia en línea puede marcar la diferencia.

¿Qué pasó para que un programa que estaba probado y de éxito en su país de origen, con un punto de partida que prometía y avalado por la cadena y la productora de Gran Hermano, fracasara?

La crítica atribuyó el fracaso a diversas causas. Por un lado, señaló la falta de conflicto y emoción que transmitía el programa. Los participantes parecían más preocupados por alcanzar cierta notoriedad televisiva que por el supuesto objetivo de velar por el bienestar de sus hijos. Además, se consideró un formato pesado, lento y carente del ritmo necesario para mantener el interés del espectador. Tampoco contaba con la tensión propia del directo ni se beneficiaba de un montaje especialmente dinámico.

El caso de este programa demuestra, como ocurre en tantas ocasiones en la industria de los formatos, que el verdadero desafío no está en comprar un formato de éxito, sino en saber adaptarlo al público al que va dirigido.

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