Operación Triunfo (OT)
22 de octubre de 2001
El 22 de octubre de 2001, TVE estrenó Operación Triunfo, OT, uno de los formatos españoles de mayor éxito internacional, exportado a televisiones de todo el mundo.
OT nació poco después de Gran Hermano, Big Brother, el programa que cambiaría la televisión de entretenimiento. Se inspiró en él, sin duda, pero le dio finalidad: los concursantes, en vez de pasar el día sin hacer nada, se preparaban para cumplir su gran sueño: cantar.
Operación Triunfo era también un talent show, un género que no era nuevo en la televisión, pero incorporaba la convivencia y la eliminación semanal como señas de identidad de los formatos del nuevo milenio. La mezcla resultó un éxito y OT se convirtió en referente para muchos de los realities y talent shows posteriores.
Una nave destartalada servía de vivienda y, al mismo tiempo, de espacio para los ensayos, lejos de las gallinas y la piscina de Gran Hermano. Allí veíamos cada semana cómo los aspirantes a cantantes se preparaban para la Gran Gala, bajo la dirección de Nina y con la ayuda de los coaches, que los instruían y los acompañaban. Las galas llegaron a superar los ocho millones de espectadores y era allí donde se desataban todas las emociones. La gala final de la primera temporada fue un auténtico acontecimiento televisivo; reunió a casi 13 millones de espectadores.
Los tres finalistas de la primera edición de OT ocuparon las portadas de los periódicos de todo el País.
Uno de los aciertos de OT fue vincular, en sus primeras ediciones, el destino del ganador con el Festival de Eurovisión, que representaría a España en el certamen.
Sin embargo, la idea no era nueva en nuestra televisión. En 1970, Pasaporte a Dublín ya había servido para elegir al representante español en Eurovisión, aunque eso sí, con un formato muy distinto. Fue el programa que mandó a Karina al festival, y quedó segunda con su famosa canción En un mundo nuevo.
En el Festival de Eurovisión de 2002, Rosa quedó en séptimo lugar.
Así, mezclar los elementos identitarios de Gran Hermano con la tradición de los talent shows y añadirles una finalidad fueron las claves del éxito de OT. Además, bendecía el reality para una televisión pública: era útil, ejemplificador, transmitía valores y, al mismo tiempo, proporcionaba un entretenimiento televisivo de primera magnitud.
Otro de los méritos que sus creadores atribuyeron al programa fue devolver la música a la televisión y dinamizar la industria musical del país. Aunque, ahí, puede haber opiniones para todos los gustos.
Uno de los momentos más recordados de la primera edición de OT fue la interpretación de Escondidos por los enamoradísimos Bisbal y Chenoa. Interpretación que reprodujeron con gran expectación en la gala de celebración de los 15 años del programa, OT El reencuentro